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jueves, 23 de diciembre de 2021

Rodeados de vampiros

    Literatura y cine están íntimamente relacionados desde el nacimiento del séptimo arte. Son muy numerosas las novelas, obras de teatro, cómics, cuentos infantiles que han sido llevados a la gran pantalla, unos con más acierto que otros. En esta sección analizaremos periódicamente distintas obras literarias de géneros muy diversos que han sido adaptadas al campo cinematográfico. Si lo deseas, puedes suscribierte a este blog para recibir las novedades.

    Comenzamos con una novela que ha inspirado multitud de obras literarias y cinematográficas: Drácula. Esta novela, escrita por el irlandés Bram Stoker, fue publicada en 1897. El autor se basó, según algunos expertos, en personajes reales como Vlad III, el Empalador, príncipe de Valaquia del s. XV, así como en múltiples leyendas e historias de tradición oral que circulaban por Europa. No obstante,  según otros, la inspiración pudo estar en el folclore irlandés o incluso en algunos sucesos acaecidos en cementerios en la época victoriana.  Stoker se documentó durante siete años para crear esta novela de terror gótico. La historia, escrita de forma epistolar, es muy conocida: Un joven abogado inglés, Jonathan Harker, viaja a un castillo de Transilvania con la finalidad de cerrar un negocio con el conde Drácula. Allí es capturado mientras que el conde viaja a Londres inspirado por una fotografía de la prometida de Harker, Mina. En la Inglaterra victoriana en la que está ambientada esta parte de la historia sembrará el terror seduciendo a mujeres como Lucy, la mejor amiga de Mina. Van Helsing sospecha que algo oscuro se esconde tras la elegante apariencia del conde Drácula.

Portada de la primera edición de Drácula (1897)

   Cuando leí esta novela recuerdo cómo me impactó su comienzo, el primer capítulo.  La forma en que el autor presenta la historia, en forma epistolar, tratando de dar veracidad a todos los hechos que nos va a relatar a través de los distintos testimonios. Las descripciones de lugares son tan minuciosas que realmente parece que el autor los hubiera visitado previamente. Pero nada más lejos de la realidad. Bram Stoker se documentó durante años leyendo libros en la biblioteca de Londres. 

   Cierto que esta novela no fue la primera en tratar el tema vampírico, el cual ya había estado presente en cuentos, novelas y poesías al menos desde el s. XVIII, pero es evidente que fue la obra de Stoker la que dio una fama inusitada a estos seres que desde entonces han inspirado multitud de creaciones. 

   Esta historia ha sido llevada al cine en numerosas ocasiones. En este escenario debemos situar al director Murnau con su Nosferatu. La película, en cine mudo, data de 1922, y como curiosidad debo deciros que estuvo a punto de perderse para siempre, pues la viuda de Stoker demandó a los creadores de Nosferatu por llevar a cabo esta adaptación sin la debida autorización. La película ha llegado hasta nuestros días porque una de las copias ya había sido distribuida, pues todas las demás fueron destruidas por mandato judicial. Una suerte para los amantes del cine porque Nosferatu es una obra maestra del expresionismo alemán. Por cierto, fue precisamente esta película la que introdujo esa idea de que a los vampiros los mata la luz del sol.

    
















































































 
Nosferatu (1922)

   Posteriormente han sido muy numerosas las adaptaciones de la obra de Bram Stoker y múltiples los actores que han encarnado al famoso Drácula. Quizá los más famosos sean Bela Lugosi (Drácula, 1931) o Christopher Lee con nueve películas que lo terminaron encasillando en este personaje hasta su reaparición en El Señor de los Anillos: Drácula (1958), Drácula, Príncipe de las tinieblas (1966), Drácula vuelve de la tumba (1968), El conde Drácula (1970), El Poder de la sangre de Drácula (1970), Las cicatrices de Drácula (1970),  Drácula 73 (1972), Los ritos satánicos de Drácula (1973), Drácula e hijo (1976).

   El género entró en decadencia y algunas de estas películas lo evidencian. Precisamente en el año 1967 Roman Polanski realizó una interesante parodia del género con su película El baile de los vampiros

   Fue en los años 90 cuando de nuevo el género volvió a renacer, como si el propio Drácula hubiera despertado de su letargo. Mucho tuvo que ver con ello la película Drácula de Bram Stoker, dirigida por Francis Ford Coppola en 1992. En el film se trata de seguir lo más fielmente la obra de Stoker, de ahí su título. Tuvo un reparto de lujo con Gary Oldman, Winona Ryder, Keanu Reeves y Antony Hopkins, entre otros. 

   Precisamente en 1994 se estrenó otra película basada en una de las novelas que Anne Rice había escrito años antes. Entrevista con el vampiro, dirigida por Neil Jordan, tuvo un reparto de lujo encabezado por Tom Cruise,  Brad Pitt, Antonio Banderas o Kirsten Dunst. El film estaba basado en la novela Confesiones con un vampiro, la obra que inauguró las Crónicas Vampíricas de Anne Rice, fallecida recientemente en 2021. Sin duda esta autora supo dotar a sus personajes vampíricos de un aire melancólico, existencial y refinado que supo atraer a millones de lectores. 

   Desde entonces los seres vampíricos, con sus altibajos, siempre han estado presentes tanto en la literatura como en cine y televisión. Cabe resaltar, por ejemplo, la serie True Blood basada en las novelas de Charlaine Harris, o las más recientes adaptaciones en forma de miniseries y films con seres vampíricos como protagonistas. Aquí sería muy extenso el repertorio de series y películas que se han basado en estos personajes vampíricos, algunas con mucho éxito entre jóvenes y adolescentes. Pero quiero terminar esta entrada hablando de una de las creaciones más recientes, la del francés George Bess, quien a través de su novela gráfica Drácula (2021) nos presenta una fiel y a la vez espectacular versión de este personaje convertido en mito. Animo a su lectura, pues realmente creo que os sorprenderá.

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